jueves, 14 de agosto de 2008

Catorce

Catorce horas de un dia catorce de agosto. Catorce pensamientos sobrevuelan y estiro la mano intentando alcanzarlos. La lluvia no favorece mi astenia causada por un maldito resfrio invernal. Abro los ojos y pestañeo catorce veces antes de cerrarlos. Me sumo en esa oscuridad interrumpida por la sensibilidad de los fotoceptores que de vez en cuando dan destellos a lo cuales atribuyo catorce formas diferentes. Cuento catorce y los abro de nuevo. Veo un camino pedregoso, un abismo cercano. Miro el vacio. Me demoro catorce minutos en caer. Un hielo me causa calofrios, mis suspiros se congelan, mi corazon se sobrecoge. ¿Donde estoy?. Blanco , negro, negro, rojo, blanco...luz. Escucho catorce pasos tras de mi . Giro lentamente , pero no hay nadie. Ahora se hacen más fuertes y constantes...retumban en mi cabeza... y siento dolor. Veo grietas y mas grietas... Todo aparenta ser una maquinaria en desuso no hace mucho tiempo... Un dolor más fuerte... me toco el pecho...mi mano se tiñe de escarlata. ¡Si tan solo me hubiese dado cuenta 14 segundos antes que estaba en mi corazón!

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